Daenerys Targaryen asegura que sus dragones son muy tiernos y no muerden.

"Son unas ternuritas. Les encanta que las achuchen y les rasquen la barriguita mientras hacen la croqueta" afirmaba Daenerys Targaryen.

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Una de las protagonistas principales de la popular serie Juego de Tronos, ha asegurado hoy lunes en una entrevista a BanZum que sus dragones, en contra de lo que muchos creen “son unas ternuritas, les encanta que las achuchen y les rasquen la barriguita mientras hacen la croqueta” afirmaba con una sonrisa Daeneys.

Al parecer Daenerys está teniendo bastantes problemas, ya no sólo en su comunidad de vecinos, sino, en todo el barrio, desde que decidió acoger en su casa, (un piso de 50 metros cuadrados) a los dragones que ella misma rescató.

“Estoy harta de que la gente cambie de acera cada vez que saco a mis dragones a hacer pis a la calle”, decía irritada la joven Targaryen. “La gente ve sus dientes afilados, su salivera abundante y que entre sus mandíbulas cabe la cabeza de un humano, pero nadie se ha acercado a darles un abrazo, a pedirles que les den la patita, a conocerlos, ni a darles una golosina” se quejaba su propietaria.

“Un día, la vecina del quinto, que tiene un pequinés, se puso a chillar cómo una loca cuando uno de mis dragones intentó besuquear a su estúpido perrito” decía en voz baja y tapándose la boca, Daenerys Targaryen. “La boca de los dragones es grande y después de besar al perrito, el dragón, al respirar se tragó al chucho” decía mientras se le escapaba una sonrisa tímida. “Aunque inmediatamente lo escupió, la vecina tonta fue a denunciarme a la policía, pero cómo tener dragones no es un delito, y los llevaba atados, no pasó nada”. “La del quinto… ¡esa si que es mala!” afirmaba con el dedo levantado la Madre de Dragones (mote por el que conocen a Daenerys en su barrio).

Esta situación de roces constantes con los vecinos, está minando el estado anímico de los dragones de Daenerys, que se sienten rechazados por la sociedad. Su propietaria asegura que hace varios días que cuando les pone carne humana en el plato, se acercan, la huelen y la dejan en el plato. “¡En 15 días han perdido más de 90 kilos!”, “¡cómo van a defenderme y a volar si se quedan en los huesos!”, “¡esta sociedad ha perdido los papales!” gritaba, con su melena al viento la joven Targarien.

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